junio 25, 2024

Las emociones que rodean a la obesidad

Desde mis inicios como Nutricionista, me he dedicado a la atención de pacientes en consulta, es decir la persona viene por una atención, buscando ayuda para cumplir ciertos objetivos, a pesar que estos puedan ser diversos, la gran mayoría asiste afectada emocionalmente por una apariencia que no desean tener. Debido a la importancia de las sensaciones y emociones que presentamos al no estar cómodos con nuestro cuerpo es que hoy quisiera centrarme en este tema, ya que influye directamente en el éxito de un tratamiento nutricional.

Diariamente los medios de comunicación nos bombardean con imágenes de personas con cuerpos “perfectos”, musculatura desarrollada y una nula cantidad de grasa, estereotipos físicos, que bajo mi punto de vista son poco reales y difíciles de alcanzar. Con esta presión constante luchamos a diario, dejándonos vulnerables a la insatisfacción, sintiéndonos avergonzados e incomodos, repercutiendo en nuestra autoestima, y como consecuencia trayéndonos inseguridad. Es así como al final vinculamos nuestra imagen corporal al éxito, un éxito impuesto por la sociedad, donde nos permitimos ser valorados por el cómo nos ven.

El tiempo y la vida nos van enseñando como aprender a aceptarnos, a gustarnos, a querernos y amarnos, y debido a que todos somos distintos, ese momento también es distinto para cada uno. No obstante, podemos adelantar y trabajar en ello. Lo primero es admitir que somos un ser único, que no somos igual al resto, por lo que no podemos pretender obtener el cuerpo de otra persona, las comparaciones quiebran las motivaciones y repercuten en el proceso de nuestro autocuidado. Para continuar, ser realista es clave, la meta debe ser alcanzable, acorde a nuestras posibilidades, nuestro organismo cambia, y debemos aceptarlo, el tiempo ha hecho lo suyo y nosotros también lo hemos tratado de diferente forma durante la vida, eso ha traído consecuencias, y ese será nuestro punto de inicio, llevándonos a un punto de termino distinto que en alguna otra época. En este proceso de búsqueda caemos en la desesperación, realizando estrategias extremas, la mayoría poco saludables y con gran sacrificio, desgastándonos una vez más, y más aún, sintiendo un retroceso. Es aquí donde reafirmo cada día, que existe un solo camino, que las dietas estrictas no pueden durar para siempre y que la actividad física no se debe transformar en obsesión, ambas debemos aprender a disfrutarlas, y asumir que en el equilibrio está la clave. La alimentación no es suficiente para bajar de peso si no se tratan también las emociones.

 

POR: Patricia Vera V.
Nutricionista
Máster en Intervención
Multidisciplinar para Trastornos de la Conducta Alimentaria y
Trastornos de la Personalidad.

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