Si bien se ha establecido que durante todo el año debiésemos proveer a nuestra piel con una adecuada protección contra la acción de los rayos UV, es en primavera y verano cuando los tiempos de exposición tienden a aumentar, surgiendo mayor interés por adquirir protectores solares.
Para elegir una buena opción, primero es necesario considerar que cada individuo posee un Fototipo característico, el que expresa la capacidad de la piel para asimilar la radiación solar y, por consecuencia, permite estimar que tan factible es sufrir quemaduras por exposición al sol, siendo los individuos de piel más clara más susceptibles, por lo que requerirán productos con un Factor de Protección Solar (SPF) más alto.
Aún más, cada piel posee características específicas, por lo que se deben escoger productos cuya texturas y principios activos compatibilicen con ellas, considerando desde aspectos básicos como si la piel es seca o grasa, hasta si ésta se encuentra afectada por alguna condición especial (ej: acné o rosácea) o tiende a generar reacciones de hipersensibilidad (ej: pieles atópicas). Especial cuidado se requiere con las poblaciones infantiles, quienes no solo son más vulnerables a los daños inducidos por la radiación, requiriendo filtros elevados, sino que también presentan pieles más reactivas a las sustancias químicas que pueden incluir algunos productos.
En línea con lo anterior, resulta importante reconocer pacientes que pueden presentar necesidades adicionales y requerirán el uso de filtros más específicos, como es el caso de las embarazadas, más expuestas al desarrollo de melasma (hiperpigmentación que afecta principalmente al rostro), las personas que realizan actividad física al aire libre, donde se deben elegir formulas compatibles con el sudor, e individuos con tatuajes, donde la exposición al sol puede dar lugar a la pérdida de su coloración, entre otros.
Adicionalmente, es necesario considerar medidas complementarias como el uso de gafas de sol, mientras que el uso de vestimentas tratadas para proporcionar protección solar puede ser una opción interesante para quienes trabajan o practican deportes al aire libre, así como para los niños.
Ante una impresionante gama de productos en el mercado resulta fácil desorientarse, por lo que es necesario reconocer la serie de factores individuales previamente descritos, y que con la adecuada asesoría médica y farmacéutica nos permitan conocer bien nuestra piel, escoger el producto más apropiado para nuestras necesidades y utilizarlo de forma óptima.

Por LUIS GONZÁLEZ BURGOS
Químico Farmacéutico, Ms. Tox. – Escuela de Medicina Universidad de Magallanes

