mayo 18, 2024

Beneficios de la kinesiología en la diabetes

El ejercicio físico es una herramienta útil para el control de glucosa en la diabetes mellitus, siempre y cuando se tenga niveles controlados de glicemia. La actividad física implica un aumento de la actividad muscular, provocando un incremento del consumo de glucosa, por lo tanto causa un descenso de la glicemia.

La situación idónea para realizar ejercicio físico en pacientes con esta patología, es tener niveles de glicemia favorables, junto a una ingesta de carbohidratos que evite la hipoglucemia.

Las personas con diabetes mellitus II, al hacer ejercicios durante la hiperglicemia favorece la sensibilidad de insulina en el organismo, dando origen a una estimulación de la gluconeogénesis, reduciendo los niveles de glucosa en la sangre.

En cambio, en la diabetes tipo I, si el azúcar en la sangre alcanza un nivel de 180mg/dl o más,  llega a una situación de hiperglicemia, que si no se trata puede inducir a una cetoacidosis o “coma diabético” y en estas circunstancias, los pacientes no deben realizar ejercicio físico.

Es importante poder hacer rutinas de entrenamiento,considerando realizar ejercicios cardiovasculares en una primera etapa, tales como bicicleta estática, caminadora o elíptica entre otros, y ejercicios de fuerza muscular en la segunda etapa, para así aumentar la eficacia de la insulina y favorecer una mejor utilización del azúcar por parte del organismo, dando así la ventaja de que se regulen los niveles de glucosa en la sangre, dependiendo en la situación que se encuentre el paciente.

Existe el riesgo cuando la persona no tiene bien controlada la glicemia, a causa de diversos factores como son: no seguir el tratamiento farmacológico y las indicaciones del nutricionista respecto a la cantidad de carbohidrato, o el tamaño de la porción de sus alimentos.

Sin embargo es de vital importancia realizar las evaluaciones pertinentes antes de ejecutar cualquier ejercicio o rutina, para así evitar posibles daños a causa de la neuropatía diabética que altera la conducción nerviosa, disminuyendo la sensibilidad y afectando las extremidades, siendo los síntomas más recurrentes: adormecimiento, hormigueo, ardor, entre otros, por lo que una pequeña úlcera o infección puede perdurar en el tiempo por factores que afectan la cicatrización normal, a diferencia de las personas sin neuropatía periférica que tienen sensibilidad y experimentan dolor protegiéndolos de heridas.

Lo recomendable en estos casos es la utilización de calzados especiales para personas diabéticas, que son cómodos, adaptables, evitan la humedad y el roce, previniendo heridas y callosidades, que se pueden generar en una parte del pie o en más del 50% de este. Cuidarlos es fundamental por la pérdida de sensibilidad, ya que los pies sufren cambios fisiológicos propios de la diabetes.

POR: Cristian Núñez Bolívar
Kinesiólogo

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