mayo 18, 2024

Consecuencias del teletrabajo en nuestro sistema musculoesquelético

La contingencia Covid-19 ha provocado cambios en cuanto a nuestras formas de trabajar, transformando las salas de estar, comedores, habitaciones y otros espacios de la casa en oficinas, salas de reuniones, entre otros, para actividades de índole laboral.

En atención a ello, uno de los cambios más importantes producidos en estas circunstancias es la disminución de desplazamientos y movimientos que realizamos durante el día, dado que, al realizar teletrabajo, hay posturas mantenidas en el tiempo que pueden hacer que nos encontremos tres o más horas en la misma posición.

En este sentido, existen lesiones asociadas a tipos de posturas que pueden ser variadas en el sistema musculoesquelético, provocando tendinopatías, trastornos musculares, que tiene como denominador común el dolor, la inflamación y el deterioro funcional. A esto se agregan factores psicológicos adversos, como la incertidumbre, la ansiedad y preocupación por el mismo trabajo, en términos de poder llevar a cabo nuestra labor, siendo muy poco auspicioso el panorama para la mejora y el buen rendimiento.

Asimismo, desde la ergonomía, ciencia que estudia al hombre y su relación con el trabajo, este tipo de alteraciones han sido analizadas desde hace mucho tiempo, denominándose “desórdenes musculoesqueléticos” relacionados al trabajo, y que – desde la kinesiología – la explicación es muy similar, integrando las posturas mantenidas y el movimiento o trabajo repetitivo como potenciales productores de cambios adaptativos en los tejidos del cuerpo humano.

El problema radica cuando los tejidos no son capaces de adaptarse y comienzan a perder cualidades para resistir fuerzas externas, tales como las que encontramos en el trabajo. Inclusive, se pueden llegar a producir cambios a nivel del sistema nervioso central, provocando la instauración de patrones de movimientos anómalos y círculos viciosos que van perpetuando estas alteraciones, transformándose para el trabajador en un verdadero riesgo para su rendimiento laboral. Si el grado de estos desórdenes aumenta, perjudicaría el comportamiento del individuo, incluso afectando sus relaciones personales y familiares.

Para prevenir estas alteraciones, se debe tener en cuenta que los signos y síntomas de este tipo de “desórdenes musculoesqueléticos” son muchas veces silentes o de escaso interés para el que los padece; una molestia muy leve al final de la jornada laboral o una sensación de incomodidad en la zona pueden ser el primer aviso. En general, las señales no son advertidas ni tomadas en cuenta, se tienden a omitir a favor de las tareas y deberes que a diario se imponen, no prestando atención a lo que puede significar en un mediano o largo plazo.

Recuerde que lo primero es estar consciente que las posturas mantenidas y movimientos repetitivos, son un factor de riesgo que se deben evitar para prevenir futuras lesiones, por lo tanto, siempre es importante estar en actividad y evitar el sedentarismo, a través del deporte, el que nos permite liberar sustancias que nos ayudan a sentirnos mejor física y psicológicamente, regulando nuestro sueño y mejorando no solo el rendimiento en el trabajo, sino muchas de nuestras actividades diarias.

Cristian Núñez Bolívar
Kinesiólogo

Te Puede Interesar

Leave a Reply

You have been successfully Subscribed! Ops! Something went wrong, please try again.

Siguenos

© 2022 Todos Los Derechos Reservados.