mayo 18, 2024

Melanoma: Lunares peligrosos  

La incidencia del cáncer de piel ha aumentado alarmantemente en los últimos años, siendo una enfermedad asociada a variados factores propios del estilo de vida o la genética, recomendándose una serie de hábitos para prevenirla, como el uso de protección solar acorde al tipo de piel, reducir la exposición en horarios de alta radiación o evitar el uso de lámparas y camas bronceadoras. Afortunadamente, este tipo de cáncer es uno de los que presenta mejores expectativas para su tratamiento, con buena respuesta a la terapia en cerca de un 90% de los casos, sobre todo si existe una detección temprana del problema. 

Entonces, un aspecto clave, además de incorporar todas las medidas destinadas a la prevención, es poder llevar a cabo una buena exploración de la piel y vigilar aquellos signos que puedan ser motivo de consulta. Es importante recordar que existen perfiles de pacientes con un mayor riesgo de sufrir un melanoma, como aquellos con piel clara, un gran número de lunares y/o antecedentes familiares de cáncer de piel, entre otros, y para quienes el control periódico por parte de un especialista puede ser más recomendable, pero ninguna persona está totalmente exenta de poder sufrir esta patología.

Al explorar la piel no solo debemos vigilar las zonas directamente expuestas a la luz solar, si no que es prudente observar también aquellas zonas protegidas por el cabello, en los pliegues de la piel e incluso en la boca y los labios, donde también se pueden formar lunares. Si bien muchos lunares son benignos y no se requiere un tratamiento para eliminarlos, es importante poner atención al denominado ABCDE para reconocer si son potencialmente riesgosos.

• A (Asimetría): Si el lunar presenta una forma asimétrica.

• B (Bordes): Si los bordes del lunar son irregulares, mal definidos u ondulados.

• C (Color): Si el lunar no tiene una coloración homogénea.

• D (Diámetro): Si el lunar tiene un tamaño mayor a 6 milímetros.

• E (Evolución): Si el lunar ha cambiado significativamente en un corto plazo, ya sea en su coloración, textura o tamaño.

Cabe destacar que el detectar un lunar con alguna de estas condiciones no constituye diagnóstico de melanoma, solo significa que debemos prestarle más atención en la autoexploración periódica e idealmente tomarlos en cuenta para control con un especialista, quien tras una examinación específica definirá si resulta prudente solicitar una biopsia para apoyar su impresión diagnóstica y así establecer un tratamiento específico.

Por LUIS GONZÁLEZ BURGOS
Químico Farmacéutico, Ms. Tox.
Escuela de Medicina
Universidad de Magallanes

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