La pérdida de dientes es uno de los problemas de salud bucal que afecta a un importante porcentaje de la población adulta, impactando directamente en su calidad de vida. Sobre este tema nos habla el cirujano dentista, especialista en implantología y periodoncia, Carlos Lobos Suazo.
Los implantes dentales son dispositivos médicos-quirúrgicos, habitualmente confeccionados en titanio (aunque actualmente se están introduciendo algunos de tipo cerámico) los cuales a través de un procedimiento quirúrgico, se instalan en los huesos maxilares (maxilar superior o mandíbula) con el objetivo de reemplazar las raíces de una o varias de las piezas dentarias pérdidas para que luego de unos meses de cicatrización, sirva de base para la fijación de una corona o más de una corona según corresponda al caso (corona- puente o prótesis de boca completa).
Con esto se puede recuperar la función masticatoria, la estética y evidente el componente psicológico asociado a la disminución de la autoestima, que es una causa muy frecuente por la que consultan los pacientes.
Además de la comodidad respecto a las prótesis removibles u otro tipo de prótesis, estas son soluciones de largo plazo que permiten preservar la salud y el volumen de los huesos maxilares, evitan daño de los dientes vecinos al espacio desdentados y facilitan la higienización y cepillado de la boca.
En general no existen grandes contraindicaciones para que una persona pueda optar a un tratamiento de implantes dentales, sin embargo es de rigor verificar que la persona tenga un buen estado de salud general y bucal, debe ser adulto, esto es con su desarrollo óseo terminado, sin enfermedades crónicas no controladas como diabetes o algún tipo de afección cardíaca, no fumador o fumador moderado ya que el tabaquismo aumenta los fracasos de los implantes o el uso de algún fármaco que pueda alterar o modificar el metabolismo óseo.
En cuanto a los tiempos de tratamiento, estos no son tan variados ya que una vez hecho el diagnóstico y la planificación del caso, se realiza el procedimiento quirúrgico que dura en promedio una hora o un poco más dependiendo de la complejidad de este, para posterior pasar a una fase de espera de cicatrización u osteointegración que va de 3 a 6 meses. Una vez consolidada la integración del implante, se rehabilita o instala una(s) corona(s), proceso que dura entre una y 4 semanas.
El desarrollo tecnológico actual ha tenido un tremendo impacto en la implantología oral, mejorando no solo por la precisión, si no que también ha mejorado la experiencia del paciente.
La imagenología 3D ha permitido realizar planificaciones más precisas con mediciones más exactas de la anatomía ósea. Las impresoras 3D, las fresadoras y los software de planificación digital ayudan de manera muy efectiva en la planificación de cirugías guiadas que son sin duda más precisas, con mejor y más rápida recuperación del paciente.
Esto nos permite hoy en día, por ejemplo, fabricar dientes provisorios de manera inmediata a la cirugía así como también la utilización de materiales más biocompatibles y con mejores resultados estéticos.
En resumen, la tecnología ha hecho que la implantología sea más segura, predecible y cómoda para los pacientes, con resultados estéticos y funcionales superiores.

Por Carlos Lobos Suazo
Odontólogo, Periodoncista y Especialista en Implantología

