Chile atraviesa un envejecimiento acelerado: el 18% de la población ya supera los 60 años y se proyecta que para el 2050 esta cifra supere el 32%. La región de Magallanes y de la Antártica Chilena no es la excepción; de hecho, presenta índices de envejecimiento superiores a la media nacional. El aumento de la esperanza de vida es un éxito gracias a las políticas de salud pública implementadas en las últimas décadas: mayor disponibilidad de alimentos, acceso a servicios básicos y prevención de enfermedades principalmente infectocontagiosas. Sin embargo, este triunfo demográfico trae consigo una “epidemia silenciosa”: la coxartrosis, principal causa de discapacidad física crónica por dolor articular especialmente en las personas mayores.
¿Qué es exactamente?
La coxartrosis o artrosis de la cadera, es una enfermedad degenerativa y crónica que consiste en el desgaste progresivo del cartílago que protege la unión del fémur y el acetábulo en la pelvis. Al adelgazarse este “amortiguador”, el roce óseo provoca deformaciones y la aparición de osteofitos (espolones), lesiones acumulativas con los años. El síntoma cardinal de la enfermedad y el más limitante es el dolor, principalmente en la zona de la ingle, el cual es progresivo en el tiempo y va afectando la funcionalidad de las personas, complicando la realización de las Actividades de la Vida Diaria (AVD) y muchas veces llegando a postrarlas, generando así problemas importantes asociados al reposo prolongado y la disminución de la movilidad, lo que produce secuelas desde el punto de vista musculoesquelético y también de la salud mental al perderse la autonomía.
Factores de riesgo
Si bien el envejecimiento y la genética juegan un rol muy importante, hay factores que sí podemos modificar. La obesidad y el sedentarismo sobrecargan la articulación, acelerando su deterioro. En nuestra región por la poca exposición solar existe un déficit generalizado de vitamina D, lo que se suma como un factor crítico que debilita la estructura ósea.
Un llamado a la acción
Aunque esta enfermedad no es reversible, sí tiene tratamiento, el cual va desde el ejercicio físico regular de bajo impacto y la kinesioterapia motora, hasta el reemplazo articular quirúrgico. El dolor se puede manejar con fármacos prescritos por médicos. Hoy, gracias a la experiencia de equipos subespecializados en traumatología como el que existe en nuestro Hospital Clínico Magallanes (HCM), sumado a la rehabilitación precoz que se realiza a través de la unidad de Hospitalización Domiciliaria (HOSDOM HCM) en el propio domicilio del paciente, obtenemos resultados excelentes incluso en personas que superan los 90 – 95 años. La invitación es a no normalizar el dolor y consultar a tiempo: recuperar la movilidad es recuperar la vida.

Dr. César Quezada R.
Médico Cirujano y Kinesiólogo – Unidad de Hospitalización Domiciliaria
Hospital Clínico Magallanes

