mayo 18, 2024

Aprenda a fomentar la lectura en sus hijos desde los primeros años de vida

“El compromiso de los padres y la libertad de los niños para elegir sus libros, son dos aspectos fundamentales para crear el hábito”.

La lectura es uno de los hábitos que genera mayores beneficios en las personas, especialmente, si se consigue adquirir desde la niñez. Sin embargo, esto no se logra porque al niño espontáneamente le gusta leer, al contrario, involucra un trabajo dedicado y constante por parte de los padres.

La psicopedagoga Paola Morales, explicó que existen diversas recomendaciones y estrategias para lograr un vínculo entre los hijos y los libros, pero al mismo tiempo fue clara en manifestar que primeramente “los padres son los protagonistas del fomento de la lectura. Si no está la motivación en la familia, va a ser más complicado en edades más avanzadas poder adquirir este hábito”.

Cuando existe el compromiso de los padres, se puede comenzar a trabajar desde el periodo gestacional, porque a partir de los cuatro o cinco meses el bebé ya puede identificar las voces, los ruidos, por lo que “los padres, al leerle al hijo, le producen un bienestar y una sensación confortable, ya que va identificando la modulación y la tonalidad de la voz. Como consecuencia, a los pocos meses de nacer, la guagua identifica esa voz, y esa tonalidad le produce el mismo bienestar de cuando estaba en el vientre”, afirmó la especialista.

Se ha establecido que la lectura posee diversos beneficios en el ámbito cognitivo y emocional de los hijos, aspectos que los pueden acompañar durante toda su vida.

La psicopedagoga detalló que en el ámbito cognitivo, leer potencia “una mayor capacidad de concentración, la atención es mucho más selectiva, con la edad van teniendo mejor análisis, pueden procesar mejor los textos, hay aumento en el vocabulario, en el lenguaje oral, y todo esto va llevando a una mayor facilidad para comprender textos que al iniciar la edad escolar es muy importante”, aseguró.

En tanto, en el plano emocional consiguen desarrollar mayor empatía “porque ellos de pequeños van poniéndose en el lugar de los personajes, en las situaciones, en los acontecimientos, y eso va ayudando a sus habilidades comunicativas y sociales”, resaltó la profesional.

Primeros años

En el periodo de cero a dos años, se sugiere recurrir a los libros que poseen ilustraciones, porque los niños empiezan a reconocer las figuras, les atraen los colores, las diversas texturas. Todos estos son factores de motivación para acercar a los hijos a los libros.

“Hay textos para este rango etario que vienen con frases específicas, cortas, por ejemplo: ´el pato hace cuac´, y sale la imagen del pato. Como padres podemos complementar la lectura describiendo la ilustración: ´este es un pato, es amarillo, nada´, haciendo más extensa la frase, y nos permite como adultos tener una participación mucho más activa en ese espacio de vínculo con la lectura”, explicó la profesional que fundó junto a otros colegas la agrupación “Psicopedagogía sin fronteras”.

Posteriormente, de los dos a cuatro años, los niños tienen mayor autonomía y comienzan a dar a conocer sus preferencias en relación a los cuentos que les gustan, muy influidos por las imágenes de los textos, “entonces ahí uno tiene que ceder un poco más, y si le gusta que le leamos Dumbo cincuenta veces, hay que hacerlo, porque le llama la atención, le gusta la historia, los personajes, la descripción. Por lo general en esa edad es un proceso, porque primero van reconociendo palabras, van uniendo una idea principal con secundarias, y si le llama la atención, quieren que se los vuelvan a leer para ir uniendo más la historia”, recomendó Paola.

Otra sugerencia importante, es que los papás siempre estén al lado del niño al momento de la lectura, o lo sienten en las rodillas, o lo abracen, para que el hijo sienta que la experiencia de la lectura es cómoda y segura, además de sentirse parte del libro al relatar los dibujos y conversar sobre lo que se va leyendo.

Generalmente a los niños más pequeños les gusta la lectura antes de dormir, porque les ayuda a disminuir la energía, a calmarse y a prepararse para el descanso, pero cuando se requiere mayor productividad, generalmente se opta por la lectura en la mañana o antes de almorzar.

Recomendaciones generales

La profesional afirmó que es favorable que el niño a los cuatro o cinco años vaya a comprar su libro, que sea una actividad familiar, que se le dé relevancia a ese momento para que él también vea, hojee los libros, y decida en base a su gusto.

También se sugiere que si le gusta un libro del jardín infantil, pedírselo prestado a la educadora para leerlo en casa, o ir juntos a la biblioteca del colegio y arrendar el que más le haya atraído.

Después de leer, se puede comentar el tema con otro miembro de la familia; cuando son pequeños, se pueden hacer juegos, crear títeres, trabajar con masas, hacer los personajes, pintar, para que haya un aprendizaje significativo y sea recordado. Esto ayuda a la escritura que viene después.

Se debe tener presente que “el niño se forma como un buen lector a los nueve años, entonces antes tenemos que participar en que el fomento de la lectura se vaya incrementado”, enfatizó la especialista.

Hay que tener presente que cuando se empieza con la lectura, hay omisión de letras, de sílabas, se cortan palabras, muchas veces los niños primero leen la palabra mentalmente, y después la emiten, “entonces hay papás que están en constante refuerzo, pero en base a la exigencia, y no permiten que esa iniciación de la lectura sea favorable o sea enriquecedora, y entretenida”, advirtió.

La psicopedagoga subrayó que los beneficios que tiene la lectura no tienen edad, y la condición de lector tampoco importa. Siempre habrá un beneficio, habiendo una rutina de lectura.

 

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